Pasas visitando tantos puertos, que podrÃas pensar que ya conoces el mundo, cómo la palma de tu mano. Pero cuando llega la tormenta se rompe tu brújula, te encuentras en medio del océano y no logras ver las estrellas, ¿Qué hacer? Sólo sientes como se balancea tu barco de un lado a otro, una y otra vez… Te encuentras tan preocupado e inquieto que no logras pensar con total claridad. Si la respuesta es obvia… no logras apreciarla. Es ridÃculo que nosotros saboteemos nuestros propios planes, es absurdo que ocasionemos una tormenta cuando no hay necesidad. No queramos ver las estrellas, cuando jamás dejaron de estar ahÃ. En caso de que nuestra mente se rehúse a ver la realidad, es deber de nuestro corazón hacernos entrar en razón. Hay veces que los papeles misteriosamente se invierten. Es cuando…
Tenemos que dar un salto de fe.

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